En la medida en que las sociedades ganan civilización, van diferenciando la esfera de lo público y el ámbito de la vida privada. Tal diferenciación conduce a que las personas, los ciudadanos tiendan a mantener en reserva su vida privada que sólo a cada quien concierne e interesa, mientras ese otro territorio, el común, es intersección de los intereses de todos y de cada uno de los que conviven en el cuerpo socio-político que los articula y define solidarios en un complejo relacional humano.
El segundo ámbito, la vida pública, tiene referentes, reglas que nos obligan a…, ciertos límites que hay que observar y respetar para garantizar la armonía de la convivencia; en él confluyen unos intereses, de los cuales todos somos socios, accionistas. Por tanto quienes accedan a su manejo deben responder por la suerte que corran aquellos ante el conjunto de ese orden, ante todos; es decir, en concreto ante las instancias e instituciones que son órganos del cuerpo social y político que configuran su ser organizado.
Esto es particularmente interesante y nos evita equívocos que pueden resultar caros; de consecuencias gravosas.
Dicho lo anterior, es pertinente en el contexto de la vida pública municipal en Tolú, reactualizar lo que sucedió en los pasados comicios por la alcaldía en el municipio. Y cómo, esclarecido los escrutinios, se reconoce y sanciona legalmente al triunfador. El evento post-electoral más significativo, antes de la posesión y entrada en escena del alcalde electo y su gabinete, es el proceso de empalme entre la administración que expira (lo viejo que perece) y el gobierno que asume (lo nuevo que ha ganado la luz del sol)).
De ese empalme se derivó un informe de cómo se recibe; cuál el estado de los asuntos de cada secretaría en atención a los frentes de trabajo dispuestos por la gestión de gobierno. Cosa distinta son los corrillos y especulaciones del momento.
Este es un asunto vital de interés público.
Por tal razón, y contrastando esta materia con las metas del nuevo gobierno, se justifica indagar, preguntar: ¿Cuál es la verdad o cuáles las verdades que arrojó el informe de ese proceso de empalme?
Eso no es cosa adscrita al orden de la vida privada o íntima del señor que dejó de ser alcalde, como tampoco cuestión de la esfera particular (intima o privada) del alcalde en ejercicio.
Y achicándole terreno a la generalidad, podríamos inquirir: ¿Cuáles hallazgos se registran en dicho informe? Hallazgos de eventos ilegales, hallazgos fiscales, hallazgos rayanos en lo penal. Y eventualmente otros que manan de prejuicios y analfabetismos como “que lo público es territorio de nadie. Y con él se puede hacer y deshacer”.
Al alcalde en ejercicio por voluntad popular, señor Tulio Patrón Parra, le compete Contarle a sus gobernados, a su gente (a quienes se debe en tanto primera autoridad): ¿cuál fue el resultado, el diagnóstico que arrojó ese ejercicio de empalme que precedió su ascensión al poder ejecutivo municipal? Un pronunciamiento técnico, sobrio, claro y objetivo; despojado de toda altisonancia.
El silencio sobre este asunto y otros de interés general, pueden interpretarse como gesto solidario o de contemporización con presuntos eventos nada trasparentes de su predecesor que a no dudarlo potencialmente se cierne sobre su mandato como macula que ensombrecería su gestión. Una mala señal.
Lo aconsejable es que el señor alcalde sea leal con su programa y mensaje. Esa coherencia es Capital que asignaría un valor agregado a la gestión que ha iniciado, al parecer con pie derecho. De ninguna manera debe temer sentirse consecuente con unos criterios éticos y de buen gobierno. Persistir y diferenciarse es tarea de auténtico estadista, además de perdurable labor educadora. Virtud que ningún parecido guarda con la precariedad de tener la vista esclava al retrovisor.
Ramiro del Cristo Medina Pérez
Santiago de Tolú, abril 6 - 2016